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miércoles, 23 de septiembre de 2015

La sombra

Erase una vez un árbol muy fuerte y frondoso, en las noches proyectaba una sombra monstruosa; era como un fantasma de la oscuridad. Los pajaritos no anidaban en aquel árbol, mientras que en el resto de los arboles, los pajarillos sacaban lindos polluelos en la estación de primavera.  El árbol solitario buscaba compañía; se sentía tan infeliz a pesar de su robustez y frondosas hojas no era nada fuerte. Cierto dia una ardilla, enterró una nuez la cual nació muy débil bajo la sombra del triste árbol, cuando vio que tenia un tierno arbolito de nuez bajo su sombra; se compadeció, sintió una emoción, una mezcla de alegría y tristeza, cada mañana se mecía para abrir paso a los rayos de sol para fortalecer al pequeño retoño. El arbolito se fue debilitando, su cuerpo frágil se empezó a torcer.
El gigantesco árbol pensó aquella noche; al final tomo una decisión que cambiaría su destino. Se dijo a si mismo, yo soy fuerte, grande, bello, lo tengo todo. Pero no produzco nada, al contrario asusto a las aves con mi sombra en las noches; en cambio el árbol de nuez producirá mucha comida para las ardillas y demás animalitos del bosque; las gentes apreciaran y cuidaran a la nuez, sera un bien común para todos ellos. El árbol dejo de beber agua, con el paso de los días perdió mucha hoja, cada vez era mas rugosa las cortezas se desprendían con mucha facilidad, las ramas se empezaron a torcer al poco tiempo, quedando seco. Cuando quedo libre la feliz nuez, creció deprisa, después de un tiempo, alimentaba muchos animalitos del bosque.  Cuando llegaba la primavera sus bellas flores irradiaban eclipsando al astro rey.
Cuenta la historia que el árbol milenario aparece en la noche de luna llena, acompañado de tormentas y rayos. La sombra estara por siempre en el lugar; aunque otro ocupe su lugar. 

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Me pasan cosas en mi pensamiento. Me entran ganas de escribir, asi de simple, no hay quien me este empujando a que lo haga. Solo se que debo hacerlo. Solo escribo y sigo escribiendo; solo aparecen las letras, es como si estuviera en un sueño placentero y relajante y que nada me debe despertar para que el sueño sea placido. Hay veces que faltan hojas o se acaban las tintas pero lo que quiero decir sigue adentro hasta que lo hago. Te sientes bien si dices lo que piensas y el papel te lo acepta y tu tinta sigue corriendo tras las palabras tan dulces , a veces tristes, grotescas, entre tantas cosas que decir... Veo en mi imaginacion reir a carcajadas a mi hermoso cuaderno.